Mientras suena The Ghost of Tom Joad de fondo, un disco bastante profundo y crudo que refleja la miseria social y la pobreza en la Norteamerica de los años 30, quiero recordar, o contar, por si no lo conocen, algo que sucede en la caótica y bella Nápoles, una costumbre solidaria.
Allá en Nápoles, donde sus cafés son de gran tradición y calidad, existe una costumbre, la del "caffe pagato". Esto consiste en que los clientes con posibilidades económicas, aparte de tomarse un café, dejan un café pagado para que los necesitados (personas que no pueden permitirselo) puedan disfrutar de un café, dirigiéndose al camarero, los cuales llevan la cuenta de todos los cafés pagados; y preguntando si hay algún "caffe pagato"; un "caffe pagato" que alguien previamente ha pagado desinteresadamente sin saber quien será su beneficiario.
Porque el café es un combustible de las personas, que dá energía, tanto al rico o como al que trabaja 12horas seguidas o a quien cuyo objetivo en la vida es saber como va a sobrevivir día tras día en la calle; un café, al que por tanto, todo el mundo tiene derecho.


